Buena parte de la región se asienta sobre suelos derivados de cenizas volcánicas: los llamados trumaos.
Estos suelos, de baja densidad y alta humedad natural, son sensibles al remoldeo. Sumado a la elevada pluviometría, el drenaje y la estabilidad de taludes resultan determinantes. La caracterización busca acotar su variabilidad y anticipar la pérdida de resistencia frente a la saturación.
El equipo evalúa su proyecto y emite un informe inicial sin compromiso.
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